Cofundadora del Grupo La Tortuga Gris
Elizabeth Donaire es historiadora del arte, especialista en museografía, peritaje y tasación de obras de arte; y una de las impulsoras de nuevos modelos para democratizar el acceso al arte y la creación de patrimonio.
Cofundadora del Grupo La Tortuga Gris, grupo internacional especializado en arte, patrimonio e innovación, que desarrolla nuevos modelos de acceso, adquisición y valorización de activos culturales mediante tecnologías emergentes e impulsa el Fondo Privado de Adquisición de Arte LTG para acercar el coleccionismo y la creación de valor cultural y patrimonial a nuevos públicos.
Con más de veinte años de experiencia en el ámbito cultural e institucional, Elizabeth ha desarrollado su carrera entre la gestión pública y la dirección de proyectos culturales. Durante más de una década desempeñó funciones de alta responsabilidad en la administración pública andaluza, coordinando estructuras complejas, equipos multidisciplinares y proyectos de gran impacto social y territorial. Paralelamente, ha participado en la producción, gestión y desarrollo de exposiciones, colaborando con museos, fundaciones, universidades y galerías de arte.
Su formación académica –que incluye también estudios europeos, formación en tecnologías emergentes (Web3, Blockchain) y una especialización en valoración de obras de arte– le han permitido construir una visión integral que combina conocimiento académico, criterio técnico y capacidad de innovación estratégica. Sevillana de nacimiento, habla francés, inglés e italiano, gracias a lo cuál ha desarrollado una potente red internacional de colaboración.
Elizabeth trabaja para transformar la relación de la sociedad con el arte. Desde La Tortuga Gris impulsa un modelo innovador que concibe la cultura como una herramienta de desarrollo económico, cohesión social y preservación patrimonial, contribuyendo a construir un ecosistema artístico más accesible, sostenible e inclusivo.
Su trayectoria refleja una convicción firme: el arte no debe ser un privilegio reservado a unos pocos, sino un activo cultural y patrimonial capaz de generar valor, oportunidades e impacto positivo para la sociedad.