Como consejera delegada de Enisa, escribo esta carta con emoción, pero también con una profunda conciencia de la responsabilidad que implica el cargo que represento y la promoción de esta Guía.

Son sentimientos que me llevan a reflexionar sobre cómo, en demasiadas ocasiones, las mujeres hemos sentido que necesitábamos algo llamado “suerte” para hacer realidad sueños que, incluso, a veces ni nos atrevíamos a imaginar.
Y es que, si bien se ha avanzado a lo largo de los años en el reconocimiento de derechos, la igualdad real sigue enfrentándose a inercias estructurales que hacen que muchas mujeres sigan recorriendo su camino a base de esfuerzo constante y superación para alcanzar su pleno desarrollo.
Decía Malala Yousafzai que “no podemos tener éxito como sociedad cuando la mitad del mundo está reprimida”. Nadie mejor que ella para recordarnos que el progreso de una sociedad no puede ser real ni completo si las mujeres ⎯la mitad de la población⎯ no contamos con las mismas oportunidades, derechos y libertades. Porque la igualdad no es solo una cuestión de justicia, sino una condición imprescindible para el progreso colectivo.
En el ámbito del emprendimiento, esta igualdad está lejos de alcanzarse. Así lo evidencian datos recientes como los del Mapa del Emprendimiento, elaborado por South Summit e IE University, que sitúan la presencia femenina en el 17,5% del total en España, con un retroceso respecto al año anterior.
A estos datos se suma el Informe GEM 2025-2026, que muestra que, aunque las tasas de emprendimiento entre hombres y mujeres se han ido aproximando, persisten diferencias significativas en sus trayectorias. Mientras la intención de emprender en los hombres ha experimentado un repunte pronunciado ⎯del 11 % en 2024 al 15 % en 2025⎯, la de las mujeres se mantiene más estable, en torno al 13 %, reflejando una mayor constancia, pero también barreras estructurales que es necesario seguir abordando.
Por eso es tan importante el papel de las instituciones públicas. Desde Enisa trabajamos para contribuir, de manera decidida, a revertir estas brechas, especialmente en uno de los ámbitos donde más persisten: el acceso a la financiación.
Gracias a la colaboración con el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública y al compromiso de su equipo con el programa Emprendedoras Digitales, hemos invertido cerca de 54,7 millones de euros en empresas lideradas por mujeres.
Y es que cada una de esas mujeres es, en sí misma, una fuente de inspiración. No solo desarrollan proyectos empresariales con impacto, sino que también rompen silencios históricos, desafían estereotipos y generan nuevas referencias donde antes había ausencia.
Son faros que iluminan nuevos caminos, recordándonos que el talento no tiene sexo y que cada logro individual abre puertas a muchas otras.
Porque lo que se ve, se imagina; y lo que se imagina, se puede alcanzar. Desde Enisa ⎯y también desde mi convicción personal⎯ seguiremos trabajando para que cada vez más mujeres encuentren abiertas todas las puertas necesarias para llegar tan lejos como quieran.